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ADOPTA UN HERMANO

Enviado por Andrea el 27/07/2008 a las 09:14 PM

Adopta un Hermano es un Programa de Intervención Social, perteneciente a la Fundación de Superación de la Pobreza, que nace en respuesta a las brechas socio-educativas que resultan de la inequidad y la falta de oportunidades existentes en el país. Desde el marco del enfoque de derechos y considerando necesaria la co-responsabilidad de diferentes actores sociales, se propone implementar un plan de acompañamiento sistemático en el desarrollo de capacidades de aprendizaje y habilidades socio-afectivas que permita a niños y niñas, enfrentar con mayores recursos la situación de pobreza en la que viven.

 

CÓMO FUNCIONA

El modelo de intervención Adopta un Hermano considera para su implementación a los siguientes actores claves: niños y niñas en situación de pobreza, familias de los niños, escuelas, jóvenes voluntarios y profesionales. El modo de llevar a cabo los objetivos de la intervención, es a través de una estrategia de educación no formal que comprende acciones educativas desarrolladas en contextos cotidianos y cercanos, que se planifican de manera sistemática y organizada, explicitando sus fines pedagógicos. El plan de acompañamiento del Programa se realiza a través de dos componentes: El primero es el Modelo Tutorial, que pone foco en los sujetos, en este caso específico, en los niñ@s, y se orienta al desarrollo y la potenciación de sus habilidades, capacidades y aprendizajes. Este componente se desarrolla en el transcurso de dos años. Uno inicial de Tutoría Personalizada (TP), donde uno o dos niñ@s, son acompañados por jóvenes estudiantes de educación superior, denominados Tutores, ejerciendo una acción social voluntaria en el que se aproximan a la particularidad de cada niñ@. Durante el segundo año, los niñ@s pasan a formar parte de una Tutoría Grupal (TG) donde a través del encuentro y del trabajo con pares, realizan un proyecto colectivo. Este grupo de niñ@s es acompañado por una dupla de jóvenes que ejercen acción social voluntaria o prácticas profesionales, llamados Monitores. El segundo componente es el Modelo de Relación Familia-Escuela, que se centra en el rol de los principales agentes socializadores. Este se mantiene durante los dos años de intervención, e intenciona constantemente la participación activa, en los procesos que l@s niñ@s llevan a cabo en el Modelo Tutorial, de todos los actores involucrados en esta relación familia y escuela.

ORIGEN

Adopta un Herman@ tiene su origen en un programa similar creado en Israel en 1974. La experiencia de dos jóvenes universitarios que invitaron a cuatro niños vagabundos a su universidad fue el punto de partida de un modesto proyecto experimental bajo los auspicios del Instituto Weizmann de Ciencias.

En la actualidad se ha convertido en una de las organizaciones de tutorías más grande del mundo, con la participación como tutores de cerca del 20% de los universitarios israelíes (21.000 estudiantes) y alrededor de 45 mil niños junto a cientos de escuelas. Contribuyendo, según evaluaciones del programa en Israel, principalmente a la disminución de las tasas de delincuencia juvenil y de deserción escolar.


ADOPTA UN HERMAN@ EN CHILE

En Chile, dentro de los grupos que son más vulnerables a la superposición de un cúmulo importante de desigualdades está la infancia, la que como categoría etárea presenta una mayor incidencia de la indigencia y de la pobreza. En este grupo el ritmo de reducción de la pobreza ha sido más lento que en otros, existiendo profundas diferencias sociales y territoriales para los nióos y niñas del país, según las condiciones ofrecidas para su desarrollo en el nivel regional, comunal y local, en los ámbitos salud, educación, ingreso familiar y habitabilidad.

Los niños que viven en situación de pobreza se enfrentan cotidianamente a una dif¡cil realidad que muchas veces no les permite desarrollar todas sus potencialidades (Documento de Caracterización Socioeconómica Nacional: Encuesta Casen).

Desde el punto de vista sociocultural, los niños y familias que viven en situación de pobreza también presentan un debilitamiento de sus vínculos sociales, de sus capacidades para movilizar apoyo y para acceder a los recursos proporcionados por las redes sociales.

Indudablemente, los niños que viven en situación de pobreza corren un mayor riesgo de no realizar su derecho a ser integrados, incluidos y de participar activamente en la vida cultural de la sociedad. Se constata que existe superposición de desigualdades económicas, sociales y culturales, en la infancia que vive en situación de pobreza, lo cual pone en riesgo la realización del derecho al desarrollo de los niños y niñas y específicamente la realización del derecho a la educación de calidad.

Estos niños y niñas chilenos se encuentran en una situación de desprotección social, restringiendo sus niveles potenciales de integración social.  Más aun si se considera que muchas de las familias que viven en situación de pobreza están menos integradas a las redes sociales formales e informales, por lo que tienen un menor acceso a los recursos, exponiéndolos a replicar estas mismas vulnerabilidades en el futuro, lo cual finalmente limita la generación y proyección de capital humano y social para el país.

La preocupación de la Fundación es contribuir a la construcción de una cultura solidaria, para el desarrollo humano sustentable de las personas que viven en condiciones de pobreza y exclusión social, a través del diseño y ejecución de estrategias de intervención social que entreguen respuestas innovativas y eficaces a problemas específicas de pobreza, y que incorporan a jóvenes en plena formación profesional en calidad de agentes de intervención directos.

Ante esta realidad, en 1999 la Fundación para la Superación de la Pobreza conoce este programa, lo asume y lo implementa en el país, adaptándolo a la realidad chilena. Ese mismo año se realiza, en la Región Metropolitana, un plan piloto con una duración de cinco meses (julio a noviembre), con la participación de escuelas y niños de las comunas de Peñalolén, Conchalí, Cerro Navia, El Bosque y Huechuraba. Esta primera experiencia contó con la participación de 90 alumnos de escuelas municipalizadas y 90 universitarios de diversas carreras de las universidades de Chile, Santiago, Metropolitana de Ciencias de la Educación y Católica de Chile.

ADOPTA UN HERMANO

 







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